Sara Sánchez, química: “Las posibilidades de la nanotecnología son inmensas”

Sara Sánchez, químicaHace escasos seis meses, Sara aterrizaba en Hannover (Alemania) para comenzar a trabajar como investigadora posdoctoral en el departamento de Químico-Física de la Universidad de Leibniz. Gracias a su nuevo contrato, Sara puede seguir trabajando en el mismo campo que trató en su tesis doctoral: los nanomateriales. Hablamos con ella de las grandes cosas que se pueden hacer con estas partículas tan pequeñitas.

Vamos a empezar por el principio… ¿qué es una nanopartícula?

Son partículas muy pequeñas, en concreto de entre 1 y 100 nanómetros. Para hacernos una idea, un folio mide 100.000 nanómetros de espesor. Por eso no podemos verlas en el microscopio óptico, solo en microscopios especiales.

Y, como obviamente no se pueden ver fácilmente, ¿cómo las estudiáis?

A través de sus efectos, de sus propiedades. Por ejemplo, yo trabajo con partículas semiconductoras en disolución. Una de sus propiedades consiste en que, si tú las irradias con cierto tipo de luz, la devuelven en forma de fluorescencia. La longitud de onda de dicha fluorescencia depende del tamaño de la partícula, así que las podemos caracterizar usando dicho espectro.

Son pequeñas y complejas de estudiar… ¿qué interés tienen las nanopartículas?

Lo relativamente novedoso de la nanotecnología, es que cuando reduces el tamaño de una sustancia a escala nanométrica aparecen propiedades nuevas. Por ejemplo, la mina de grafito de un lápiz, que es carbono, no es dura, con una mano la puedes deshacer y te pinta. Pero a escala nanométrica, con carbono podemos crear nanotubos de carbono, que tienen una dureza extrema. Otros materiales, como ya te comentaba antes, son fluorescentes y otros como el oro cambian de color: a escala nanométrica es rojo, y a escala macrométrica amarillo.

Muy bien… ya tenemos las nanopartículas. Ahora, ¿qué hacéis con ellas?

Yo trabajo en el desarrollo de nuevos materiales, a partir de disoluciones coloidales de nanopartículas. Como son difíciles de manipular, lo que hacemos es crear superestructuras que conserven las propiedades de las nanopartículas que sean más manejables.

¿Qué son esas superestructuras? ¿Agregados de nanopartículas?

Sí, para conseguirlas desestabilizamos un poco las nanopartículas en disolución para que se vayan uniendo, pero sin que lleguen a precipitar. Es lo que se llama desestabilización parcial de la disolución.

Y ahora, por ejemplo, ¿con qué material estás trabajando?

Trabajo con varios. Por una parte con nanopartículas de oro y por otra con materiales semiconductores basados en el cadmio: sulfuro de cadmio, seleniuro de cadmio, y mezclas varias. Son sustancias con cierta toxicidad por lo que hay que tener mucha precaución, pero cumplimos las medidas de seguridad a rajatabla… ¡estamos en Alemania!

nanomateriales

Algunas nanopartículas emiten fluorescencia al ser irradiadas. Esto permite a los investigadores estudiarlas.

¿Qué aplicaciones podrían tener esos nuevos materiales?

Las posibilidades son inmensas. Tantas, que incluso estando en tu propio campo te pierdes, y no sabes dónde vas a llegar. A mí me llama la atención la aplicación medioambiental, me gustaría desarrollar sensores para detectar, por ejemplo moléculas contaminantes en el ambiente. La fluorescencia que emiten las partículas semiconductoras cambia al interaccionar con un analito, y de esta forma tú detectas su presencia en el aire o en el agua.

Pero bueno, es un proceso muy largo, y hay que empezar por el principio. Las aplicaciones dependerán de las propiedades que vaya encontrando en el material que estudio. Las superestructuras de oro se podrían usar en electrodos, pero no para desarrollar sensores, porque no tienen fluorescencia.

 

¿Se puede usar eso para detectar enfermedades?

Sí, es otro campo de aplicación impresionante. Yo, en la tesis, una de las cosas que hice fue funcionalizar las nanopartículas de oro con un compuesto de platino. Lo probé en cultivos celulares y vimos que se favorecía el transporte de ese compuesto de platino dentro de las células. Además, otra propiedad de las nanopartículas es que, a pesar de ser pequeñas, la relación superficie/volumen es grande, y en esa superficie se puede poner mucho fármaco. Así aseguras que se asimile mejor. Por todo eso las nanopartículas se usan mucho en el transporte de fármacos.

Comentabas antes que algunas nanopartículas pueden ser tóxicas. Supongo que también se evaluarán los riesgos de usarlas en este tipo de aplicaciones con fármacos…

En los ensayos de tipo biológico, la toxicidad de las propias nanopartículas es evaluada de forma paralela, y se escogen nanomateriales que no resulten tóxicos para las células. Para aplicaciones de tipo biológico-médico las nanopartículas más utilizadas son las de oro, poliméricas y liposomas. En este sentido se abre un campo de investigación muy interesante: la Nanomedicina.

¿Son caras de desarrollar las aplicaciones que llevan nanomateriales?

Depende, por ejemplo fue muy famoso el caso de los palos del golfista hechos con nanotubos de carbono. Es un material ligero y muy resistente, y por eso se utilizó incluso en las bicis de los ciclistas hace ya unos años en el Tour de Francia.

Eso en lo que respecta a los materiales. En cuanto a aplicaciones biológicas, se están empezando a hacer cosas, pero con calma. La nanotecnología es una ciencia muy joven, a pesar de que las nanopartículas se conocen desde hace más tiempo, su pleno desarrollo lleva apenas 50 años.

 

Vamos a hablar ahora de tu vida en Alemania. ¿Has notado diferencias con respecto a la forma de hacer ciencia en España?

En mi opinión, las diferencias no vienen por el modo de trabajar, sino por los medios. Aquí a mi jefa le han dado mucho dinero, y se puede permitir hacer de todo: comprar material, instrumentos, contratar personal… En España ahora no hay medios, y por muy bien que trabajes, no puedes hacer tantas cosas como aquí.

¿Destacarías alguna experiencia, ya sea positiva como negativa, de tu llegada a Alemania?

Experiencias negativas, muy pocas… las típicas del proceso de adaptación. Aquí buscar piso es una odisea, te hacen castings y te sientes muy presionada. Eso fue un poco agobio. Además llegas y no controlas el idioma: aunque mucha gente habla un inglés estupendo, muchas personas solo hablan alemán, y en el día a día eso se nota: al hacer la compra, por ejemplo.

Pero destaco sobre todo la parte positiva: me encanta el trabajo que hago, el sitio en el que estoy, mi jefa y mis compañeros me han ayudado en todo… Para que te hagas una idea, en mi departamento todos son alemanes, excepto un chico indio y yo. Como estamos nosotros, ahora se habla inglés en el trabajo: ¡han cambiado su idioma ellos, en lugar de nosotros! Es alucinante.

 

Llevas poco tiempo fuera de España, pero, a medio plazo, ¿te gustaría volver?

Yo tenía muchas ganas de tener esta experiencia en el extranjero. Se me está pasando el tiempo volando aquí, y estoy encantada. Pero, al terminar estos dos años, me gustaría volver. Mi novio está allí con trabajo fijo, mi familia… pero a ver cómo están las cosas entonces. La incertidumbre es grande, pero ojalá me salga algo que me permita volver.

¡Espero que tengas mucha suerte, Sara!

 

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